Teorias sobre el caballo español

Teorias sobre el caballo español Existen diferentes teorías sobre el origen del Caballo Español debido a que las ocupaciones sufridas en la Península Ibérica han conllevado a la mezcla de varias razas de caballos.

Una de las teorias reconoce al caballo español como descendiente directo del Berebere y del Árabe, que entraron en España durante la invasión árabe, cruzándose con razas autóctonas.

Otra opinión ve en los caballos libios y númidas traídos por Asdrúbal hacia los SS. II y III a. C. una clara relación. Hay autores que lo creen formado a partir del cruce entre el Tarpán y el caballo de Przewalski.

El Tarpán y el Berberisco tuvieron importancia en la formación del denominado Sorraia. Éste, a su vez sería uno de los caballos primitivos en la Península Ibérica, influyendo en la evolución del que luego sería llamado Pura Sangre Español.

La última teorias lo hace descendiente del Equus ibérico, que existía cuando los romanos conquistaban la Península, y que incluso habría sido un precursor del mismísimo Berebere, cuando en la Prehistoria estaban unidos los continentes europeo y africano por medio del Estrecho de Gibraltar.

Intentando aunar estas teorías se podría establecer que antiguamente habría existido un caballo “autóctono” en la Península, distinguible de otras razas por características excepcionales de resistencia, velocidad y una andadura especial con mucho movimiento de las rodillas.

Sobre esta raza influyó en primer lugar el cargamento de 200 yeguas de los Cartagineses (Asdrúbal), dando lugar a un tipo de caballo más ligero y elegante, parecido al Berberisco.

Hasta el 200 a. C. estuvieron en estado semisalvaje, y llegaron los Romanos, que los usaron y los volvieron a liberar. Otros seiscientos años más en modo salvaje y una influencia nada desdeñable debida a los invasores Vándalos, que traían caballos Germanos (altos y fuertes). En tercer lugar, la influencia Árabe de casi ochocientos años sumó mejores características a aquel caballo original peninsular.

Hay que destacar que el primer registro genealógico fue realizado por Almanzor. Como consecuencia, la mezcla Berberisco-Teutón-Ibérico quedó establecida como Caballo Español.

La evolución que siguió este caballo no pudo ser más atractiva para el panorama europeo, ya que, aparte de dominar el campo de cría caballar desde los SS. XII al XVII, también sirvió como raza mejoradora de otras europeas y americanas, como el Lipizzano, el Palomino, el Frisio, el Napolitano, el Trotador de Orlov, el Hannoveriano o el propio Pura Sangre Inglés.

Es importante recordar que en 1476, los Monjes Cartujos (Jerez) se encargaron de la cría de sementales, consiguiendo establecer las características y la estética exterior, como consecuencia tenemos los “caballos cartujanos”.

Al ser mejorados en Jerez y estar principalmente en Andalucía, aparece cierta controversia respecto a la denominación concreta del caballo, como Pura Sangre Español (o Caballo Español) o Andaluz.

Hay posturas que defienden cada una de las corrientes con total autoridad, pero la más ecléctica podría ser la más aceptada, dando por hecho que el caballo Andaluz sería una variedad del Pura Sangre Español.

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